
Un domingo de otoño de 1972, cuando el 0-0 se consideraba el resultado perfecto y eran nuestros héroes los que defendían, gracias también a la complicidad del Atalanta, el Milán de Paron decidió ir contra las reglas. Y el resultado fue un récord de 9-3.
El hecho se consideró extraordinario, un asunto que entraba en el ámbito de lo imposible, porque había ocurrido en Italia, que siempre ha sido la patria del cerrojo y la defensa total. Doce goles en un solo partido de la Serie A Nunca antes visto. Récord absoluto y aún invicto. Si aquella tarde del domingo 15 de octubre de 1972 hubieran contado lo que habían presenciado a la gente que caminaba hacia el estadio de San Siro, la respuesta habría sido una frambuesa.

