
El Papa Francisco pronunció el miércoles Urbi et Orbi, la tradicional bendición “para la ciudad y el mundo”, desde el balcón de la Basílica de San Pedro. Se dirigió a miles de espectadores desde su silla de ruedas.
En su discurso de Navidad, el líder católico pidió, entre otras cosas, negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania para “silenciar las armas” en la “Ucrania atormentada”. Dijo que esperaba una “paz justa y duradera” entre los dos países. A principios de este año, el Papa recibió críticas de Ucrania por pedir al país que reuniera el coraje para “ondear la bandera blanca”. Con esto se refería a negociar medidas para detener la guerra.
El Papa también destacó la guerra entre Israel y Hamás y dijo que la situación humanitaria en Gaza es “muy grave”. “Que cesen los disparos”, dijo, “que se libere a los rehenes y se ayude a la gente agotada por el hambre y la guerra”. Sus bendiciones también fueron para “la comunidad cristiana en el sur del Líbano y Siria en este momento frágil”.
El Papa reflexionó también sobre los niños de la República Democrática del Congo que “mueren a causa de una epidemia de sarampión”, sobre la catástrofe humanitaria en Sudán y sobre los conflictos armados y el “terrorismo” en Níger, Mozambique y Burkina Faso, entre otros. La mala situación humanitaria en esos países está siendo exacerbada por “los efectos devastadores del cambio climático”, que costarán vidas y desplazarán a millones en todo el mundo, dijo el Papa.


