
En el momento de los hechos, el monitor todavía tenía 17 años, pero ahora tiene 18. Las madres de las víctimas piden ahora al juez de menores que lo entregue. De esta manera, una posible condena también quedará en sus antecedentes penales y no podrá trabajar con niños más adelante. El sospechoso fue internado en una institución cerrada, pero ha regresado a casa desde el mes pasado, bajo condiciones. La investigación de los hechos aún continúa.


