
El piloto italiano y el accidente de Nurburgring de 1976: “Me lancé dos veces a las llamas para sacar a Niki. Con respiración artificial evité que cayera en coma”
Su sombrero de vaquero es el mismo que entonces. Como si la máquina del tiempo se hubiera detenido en aquellos rugientes años 70 en los que Arturo Merzario era uno de los personajes más reconocibles de la Fórmula 1. La era de Enzo Ferrari y Colin Chapman, de Niki Lauda y James Hunt, del automovilismo heroico. Es un superviviente, porque correr significaba desafiar el peligro, arriesgar su vida cada segundo, como bien sabía Jackie Stewart cuando vio morir a su querido compañero Francois Cevert destrozado entre las sábanas de su Tyrrell. Merzario también fue testigo de un accidente que podría haber terminado en tragedia y pasar a la historia. Era el 1 de agosto de 1976 en Nürburgring, el Ferrari de Lauda ardía en llamas tras una caída durante el GP de Alemania y fue Merzario quien lo salvó.


