
Lo que hace que el plan de Harm sea tan especial es la colaboración. Los cuatro jóvenes que hasta ahora han mostrado interés ya se conocen bien. “Uno es carpintero, otro albañil, otro vidriero”, dice Harm. “Pueden ayudarse mutuamente durante la construcción, lo que mantiene los costes bajos”. Esta colaboración se organiza a través de un Encargo Privado Colectivo (CPO), un enfoque en el que los futuros residentes gestionan conjuntamente el proceso de construcción. Este CPO aún no se ha establecido. “Lo mejor es encontrar primero doce candidatos y luego determinar el CPO”.
Las casas se entregan en forma de estructura, lo que significa que puede ahorrar si realiza el acabado usted mismo. La estimación de Harm es que las casas se pueden construir por unos 275.000 euros (terreno incluido). “Ese es nuestro objetivo, para que siga siendo realmente viable para el grupo objetivo”.
No sólo los jóvenes son bienvenidos. “Me gustaría montarlo como un knarrenhof, para jóvenes y mayores. Una mezcla de diferentes generaciones. Pero hasta ahora he hablado principalmente con gente joven, porque estaban muy entusiasmados con esta idea”.
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