
Nour Saadi, presidenta del grupo de mujeres sirias de Emmen, habla de “muchas razones que nos dan esperanza y optimismo”, en respuesta al régimen caído de Assad. “Eliminar una barrera importante en las vidas de la mayoría de los sirios ofrece esperanza para recuperarse de la destrucción y construir el futuro democrático que deseamos”.
Saadi residía en la ciudad siria de Alepo cuando huyó a los Países Bajos hace unos diez años. Considera “crucialmente importante” que Assad haya dejado paso al poder en su país de origen. “Por Siria, sus vecinos y el mundo entero”.
Entre todos los acontecimientos, Saadi está en contacto con otros sirios, incluidos amigos y familiares. Todavía hay incertidumbre sobre lo que traerá el futuro. Por ejemplo, los cambios de poder, la interferencia de los países vecinos y posiblemente los sentimientos de venganza pueden tener consecuencias. “Sí, existe una gran preocupación”, concluye Saadi.
