
En el palco real de La Scala con motivo del estreno «al lado de la señora senadora Liliana Segre» están «otras dos mujeres, nuestras dos esposas, la mía y la del alcalde Sala, y por una vez nos mantendremos al margen ». Así lo explicó el presidente del Senado, Ignazio La Russa, cuando llegó a La Scala para La fuerza del destino de Verdi. “Es bueno que los hombres estén al margen”, concluyó. «Estoy feliz de que el alcalde haya aceptado con gusto mi propuesta de tener a Liliana Segre en el centro del escenario y a nuestras damas a su lado», añadió.
El estreno de Sant’Ambrogio, como cada año, fue entonces motivo de protestas. Cerca de la Piazza della Scala, los manifestantes de la marcha pacifista milanesa lanzaron petardos y bombas de humo por encima de las barreras que delimitan la “zona roja” en via Santa Margherita. Los activistas se acercaron escondidos detrás de una pancarta. Inmediatamente después se dirigieron hacia Largo Cairoli, donde debía terminar la manifestación. La zona está patrullada por la policía.
La procesión está organizada por la red antifascista, antirracista, mestiza y solidaria, que incluye centros sociales, sindicatos de base, la comunidad palestina y varios otros grupos. «Desde la Piazza Duomo, donde nos impiden manifestarnos desde hace más de un año, gritamos “Palestina libre”», gritaban desde el segmento que encabeza la procesión, aquel donde desfilan los manifestantes pro palestinos. Unos cientos de metros antes, al pasar por Vía Larga, se encendieron bombas de humo frente a la oficina central de registro, donde se exhibía un cartel contra los desalojos y los alquileres elevados.



