
Es uno de los 4 defensores (junto a Hakimi, Frimpong y Grimaldo) que han marcado más de 10 goles y dado más de 10 asistencias en las últimas tres temporadas.
La puerta es la misma, la camisa… al revés. Federico Dimarco está cada vez más en el centro del Inter y el gol que abrió el marcador en el partido contra el Parma es sólo la última confirmación.
con roles invertidos
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Pero la curiosidad viene del camino que llevó a los nerazzurri a convertirse en la estrella del equipo de su corazón, porque Dimarco encontró su primer gol en la Serie A en San Siro, justo debajo de la Curva Sud, pero vistiendo la camiseta del Parma y contra el Inter. Hay que remontarse al 15 de septiembre de 2018, cuarta jornada del campeonato: Spalletti se sentó en el banquillo nerazzurri, D’Aversa se sentó en el banquillo emiliano, Icardi y Gervinho estaban en el campo. En el minuto 34 de la segunda parte, Dimarco soluciona con el pecho un despeje no perfecto de Brozovic, esquiva la intervención del croata y dispara el balón por debajo de la escuadra con el pie izquierdo, superando a un inocente Handanovic. La celebración es al menos tan explosiva como su movimiento con la zurda: se quita la camiseta y se desliza sobre el césped de San Siro. Dimarco luego pedirá disculpas, antes de que su camino no lo llevara de regreso a casa, donde hoy es en todos los aspectos un pilar del equipo de Inzaghi.
héroe
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El gol de esta noche es el segundo gol liguero de Dimarco, tras el gol con la zurda en el derbi contra el Milán y las asistencias contra Leipzig, Venecia, Young Boys y Udinese. Desde noviembre de 2023, el extremo nerazzurri ha marcado 6 goles en casa, más que cualquier otro defensa en las cinco mejores ligas europeas. Un dato junto con otro: Dimarco es uno de los 4 defensores (junto con Hakimi, Frimpong y Grimaldo) que han marcado más de 10 goles y dado más de 10 asistencias en las últimas tres temporadas, lo que consagra al extremo nerazzurri al Olimpo de los grandes extremos del fútbol europeo. Y la actuación de esta noche lo confirma, hasta el punto de que cuando el balón llega a los pies de “Dimash” en el carril izquierdo, San Siro se emociona al máximo, casi desbordándose. Una estimación que es fruto de actuaciones apasionantes. De Parma en Parma, Dimarco se hizo cargo del Inter. Y esta vez ya no la deja.
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