
Estos atuendos no pasaron desapercibidos en el Palacio Presidencial. El conjunto de Suzanne Innes-Stubb fue, con razón, uno de los más esperados de la velada. Esta vez Innes-Stubb no vio la huella de la mano de Klaus Haapaniemi, sino la creación de los diseñadores de la marca Hedvig. No hubo información previa sobre el atuendo de Sanna Marini. Muchos esperaban que Marini viniera a la fiesta vestida a la moda finlandesa, pero resultó diferente. Marin se había maquillado ella misma, mientras que su amante estilista, Joni Willberg, se había encargado del peinado.
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