
Con un poco de inquietud me dirijo al Blokker para responder a su llamado de ‘Todo debe irse’. Cuando llego veo que la sucursal está completamente a oscuras, a excepción de los carteles luminosos de rebajas. Aunque puede que ya llegue tarde a la ejecución con velas y hierro, todavía camino hacia la puerta, preguntándome qué pasará con todas esas caras familiares detrás de la caja registradora. Una gran hoja de papel en la puerta responde: ‘Estamos CERRADOS debido a una reunión obligatoria del UWV. Esperamos estar allí de nuevo mañana…’
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