
Al finalizar el partido entre Osasuna y Sevilla, Aimar Oroz se acercó bajo la grada donde había dos pequeños aficionados que le pedían su camiseta. Los dos aficionados compitieron a piedra, papel o tijera para ganar la camiseta. Para alegría del niño que perdieron, Osasuna lo invitó entonces a su polideportivo y el centrocampista Rubén García le regaló su camiseta autografiada (X/@osasuna)
