
Después de más de treinta años, el veterinario Jacob van Nijhuis (63) cuelga su bata blanca. En su práctica trabajó ochenta horas a la semana para ayudar a miles de mascotas y a sus dueños. ¿Pero quién llenará ese vacío? Con la creciente escasez de veterinarios, la elevada carga de trabajo y la creciente influencia de las grandes cadenas, el cuidado de los animales se encuentra bajo una presión considerable.
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