
El impuesto menos popular de Flandes se ha vuelto aún más impopular. Al igual que el año fiscal pasado, muchos propietarios flamencos parecen estar ahogándose con el nuevo “impuesto sobre bienes inmuebles”. Sigue aumentando imparablemente: entre 800 y 900 euros por un modesto apartamento en el campo no es una excepción. ¿Qué está sucediendo?
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