
Alrededor de las 19:00 horas, el conserje recibe un mensaje de que está sonando la alarma en uno de los edificios de la escuela. A su llegada resulta ser la causa de los daños de la tormenta. “Se dio cuenta de que se desprendían trozos del tejado”, dice Hans van Beekum.
Situación declarada segura
El presidente de la junta escolar inmediatamente cambia las cosas y descarta las dos primeras lecciones. “El jueves por la mañana primero tuvimos que evaluar los daños”, afirma Hans. “El contratista local, tras consultar con el coordinador de las instalaciones, ha decidido que la situación es lo suficientemente segura como para reanudar las clases”.
Además de los paneles del techo, al lado del cobertizo para bicicletas también hay un gran álamo.
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