
En vísperas del día en que el holandés puede ganar su cuarto Mundial, su padre habla: “Este año ha sacado el máximo. ¿La presión tras el caso Horner? Consigue aislarse de todo”.
Cuando las cosas se ponen difíciles, es útil tener a alguien a quien llamaban Jos “El Jefe” de tu lado. Papá Verstappen está entusiasmado ante la carrera que podría darle a su hijo Max el cuarto Campeonato Mundial de Pilotos consecutivo, consagrándolo entre los grandes de la historia de la F.1. El desafío de Las Vegas empezó cuesta arriba, con un Red Bull luchando por expresar velocidad en la larga recta del “Strip” por la falta de un alerón específico, y el as holandés será necesario para intentar terminar por delante de Lando Norris cerrando las cuentas con dos médicos de cabecera de sobra. Pero también está el otro partido sobre la mesa, el del título de constructores, en el que Ferrari está a 36 puntos del líder McLaren y persiguiendo una línea de meta que le falta desde hace 16 temporadas. Los rojos tuvieron el mejor ritmo de carrera en los entrenamientos con Leclerc y Sainz y mañana atacarán.


