
En España, una auténtica revuelta por los snacks ha desembocado en un pleito. La cadena de supermercados Mercadona despidió el año pasado a un empleado que había trabajado allí durante dieciséis años después de que se comiera una croqueta sobrante después de la hora de cierre. El hombre llevó a la empresa a los tribunales. Determina que ha sido despedido injustificadamente y puede volver a trabajar.
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