
Al grupo de acción le gustaría que los lugares de acogida para personas sin hogar estuvieran mejor distribuidos por toda la ciudad. Creen que su barrio tiene que acoger a un número desproporcionado de personas sin hogar. Además, esta ubicación entraría en conflicto con el plan de zonificación que, según Scholten, prohíbe la apertura de nuevas ubicaciones en su vecindario: “La intención es que ninguna nueva ubicación ocupe su lugar cuando una antigua cierra. Pero ahora “Veo que el municipio todavía hace la vista gorda cuando les conviene.”
El municipio anuncia que se ha concedido un permiso para que este refugio se desvíe del plan de zonificación. Esto está sujeto a una serie de condiciones para garantizar la calidad de vida en el barrio. Por ejemplo, hay orientación del Ejército de Salvación, hay seguridad presente y a las personas sin hogar ya no se les permite entrar ni salir del refugio una vez que están dentro. Por la mañana se les remite a los centros de acogida del grupo Regenboog.
Además, el municipio ha optado por abrir este albergue principalmente a personas sin hogar económico, adultos jóvenes y mujeres. Según Hoost, esto no supone ninguna diferencia para las molestias: “Los vendedores de drogas vendrán y se quedarán aquí, especialmente si hay mujeres, porque entonces pensarán que son trabajadoras sexuales. Con todas las consecuencias que eso conlleva”.
Número creciente de personas sin hogar
Los residentes no se sienten tomados en serio por el municipio desde hace algún tiempo. Durante una velada de vecinos sobre el proyecto de refugio previsto para este verano, tuvieron la sensación de que sus críticas eran desestimadas. Scholten: “La decisión ya estaba tomada, no teníamos nada más que decir.”

