
La huelga prevista en la empresa sanitaria Villeroy & Boch se evitó en el último momento. Los empleados estuvieron a punto de dejar de trabajar, pero la dirección presentó una oferta final mejorada poco después de que expirara el ultimátum del sindicato FNV. La mayoría de los empleados aceptó la oferta.
“Los empleados aceptaron la oferta con desgana”, afirma Liza van Nuysenburg, directora de FNV Processindustrie. “Había una gran voluntad de actuar, porque los empleados no se sentían valorados. A Villeroy & Boch le gusta mostrar buenas cifras de facturación, pero sólo se conceden aumentos salariales dignos después de mucha presión y amenazas de acción”. La mayoría del personal finalmente aceptó un aumento del 7%.
Van Nuysenburg advierte a la dirección que los empleados no tendrán tanta paciencia en la próxima ronda de negociaciones. “Si creen que puede volver a ser así la próxima vez, pueden actuar juntos. La gente no volverá a tolerar esto”.
Las negociaciones entre la dirección y el sindicato fueron difíciles. Los empleados se encuentran sin convenio colectivo desde el 1 de julio y exigieron un aumento salarial del 8,9% y una asignación mensual de 150 euros. La oferta original del empleador, un aumento salarial del 3% anual, fue rechazada por el sindicato por considerarla insuficiente. Al final, la dirección presentó la nueva propuesta dos horas después de que expirara el ultimátum.
Los empleados de Villeroy & Boch no son ajenos a las negociaciones difíciles. El año pasado, los empleados amenazaron con hacer huelga, pero en ese momento aceptaron un aumento mínimo. Según el sindicato, esta situación indica un problema estructural: “La dirección no parece valorar suficientemente el compromiso y el trabajo del personal. Hay que romper con esa tendencia”.
