
El día en que se realizó un primer transbordo de inmigrantes desde la Autoridad Portuaria al buque de la Armada Libra, que llegó a Lampedusa por la mañana y está destinado a regresar a Albania en los próximos días con las personas que se considera que cumplen los requisitos Para el traslado, las tensiones entre el Gobierno y el poder judicial se reanudan en Catania, el tribunal que hace un año vio estallar el enfrentamiento entre la jueza Iolanda Apostolico y el Ejecutivo, nuevamente en materia de inmigración.
El tribunal de Catania bloquea la detención: “Egipto no es un país seguro”
Según los magistrados sicilianos, una lista de países seguros “no exime al juez de la obligación de verificar la compatibilidad” de esta “designación con el Derecho de la Unión Europea”, también porque “en Egipto hay graves violaciones de los derechos humanos” que “afectan las libertades de un orden democrático”. Por este motivo, el tribunal de Catania no validó la detención ordenada por el comisario de policía de Ragusa de un migrante llegado de Egipto, que solicitó el estatus de refugiado en Pozzallo. Según la abogada del migrante, Rosa Emanuela Lo Faro, “es la primera sentencia de este tipo tras el decreto ley de países seguros”.
El CSM pide abrir un caso para proteger a los jueces de Bolonia
La sentencia complementa idealmente la del tribunal de Roma, que no validó la detención de 12 inmigrantes en los centros que acaba de abrir Italia en Albania, y la del tribunal de Bolonia, que remitió la cuestión de la legitimidad al Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, según al derecho comunitario, del decreto ley sobre países seguros aprobado por el Ejecutivo Meloni. Las fibrilaciones siguen siendo fuertes. Prueba de ello es la decisión de los miembros profesionales del Consejo Superior de la Judicatura que hoy, excluyendo a tres miembros (de los siete miembros del poder judicial independiente, la corriente conservadora), presentaron la solicitud de apertura de un procedimiento para proteger la independencia y autonomía de los magistrados del colegio boloñés. Según el CSM, la disposición fue “objeto de declaraciones muy controvertidas por parte de titulares de muy altos cargos institucionales”. Una situación que “determina una presión inaceptable sobre los jueces” e “influye objetivamente en quienes tendrán que afrontar las mismas cuestiones en el futuro”. En pocas palabras, el marco creado “vulnera la independencia de todo el poder judicial”.



