
No sólo los goles: en una tarde en la que el equipo de Inzaghi tuvo que ceder de nuevo a Calhanoglu, el polaco tomó protagonismo
Central, gol. Angulado, otro gol. Y mucho, mucho trabajo sucio de por medio: Piotr Zielinski ha entrado con fuerza entre los grandes protagonistas de un Inter-Juventus del que se hablará durante mucho tiempo. El polaco, elegido por Inzaghi para llenar el vacío dejado por Hakan Calhanoglu, superó con gran éxito la primera prueba real como director. Después de entrar en el partido de Berna contra el Young Boys de la Liga de Campeones, en el que alternó con Barella en el centro del campo, Zielinski fue utilizado por primera vez como titular en la liga. Y no nos hizo lamentar a Calhaoglu ni por su trabajo como director ni por la frialdad que distingue al turco de once metros.
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“He jugado varias veces en esta posición con la selección, no es mi posición natural pero el entrenador me lo pidió y acepté: claro, prefiero jugar en una posición más adelantada, pero jugaré donde él me pida yo también.” La actuación de Zielinski está contenida en sus palabras. Y se puede resumir en dos palabras. El primero: sacrificio. Porque para un centrocampista ofensivo nato, agacharse para manejar balones calientes podría no haber sido tan sencillo. El segundo: calidad. Pero esto no es nada nuevo. El Inter lo eligió para esto. Algunos problemas físicos afectaron al inicio de temporada del polaco, pero cuando estuvo disponible siempre (o casi) lo hizo muy bien. Esta es principalmente la razón por la que no se convirtió inmediatamente en uno de los titulares de Inzaghi. Y la confirmación llegó también esta tarde, porque en el minuto 63 Piotr abandonó el terreno de juego con una mueca fea. “Sentí que mis flexores se cansaban, mis piernas sufrían”, dijo él mismo al final del partido. Inzaghi espera, pero en cualquier caso el Inter tiene un protagonista más.
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