
Según un estudio, la confianza de las empresas alemanas en Francia está disminuyendo, también en vista de la actual crisis de deuda del país. La elevada carga de la deuda pública, así como el débil consumo y el crecimiento, enturbiaron la percepción de la economía francesa por parte de los inversores alemanes, según un estudio de EY encargado por la Cámara de Comercio e Industria Franco-Alemana.
El 84 por ciento de las empresas alemanas encuestadas que operan en Francia califican la situación económica del país como mediocre. En 2022, el 40 por ciento todavía calificaba al país como una buena situación económica. Según la encuesta, la incierta situación política tras las elecciones parlamentarias anticipadas de principios de verano es motivo para que el 25 por ciento de las empresas alemanas reconsideren sus proyectos de inversión en Francia. El 75 por ciento afirmó que continuaría realizando las inversiones planificadas.
Las subidas de impuestos a las empresas disuaden a los inversores
El presupuesto de austeridad previsto para el próximo año, con aumentos de impuestos, entre otros, para las grandes empresas, disuade a los inversores, afirmó el director ejecutivo de la cámara, Partrick Brandmaier, al periódico ‘Les Échos’. “Si se aplica, supondría un riesgo para la competitividad de las empresas y, a largo plazo, para el atractivo de Francia”.
La esperanza de que se mantenga el rumbo favorable a las empresas adoptado por el presidente Emmanuel Macron se ha atenuado. El ambiente podría ser tenso, “pero eso no significa que las inversiones alemanas en el país se detendrán”, afirmó Brandmaier. “Francia tiene ventajas que se mantendrán”. En 2023, Alemania volvió a ser el mayor inversor europeo en Francia y, después de las empresas estadounidenses, el mayor inversor extranjero en el país vecino.



