
Los blancos cayeron por un error de Courtois pero la entrada de Vinicius abrió la remontada que acabó 4-1.
Al infierno y de regreso. Pero con el más clásico de los guiones, el Real Madrid domina, se hunde y luego arrasa con el Espanyol. La chispa la puso Vinicius, excluido del once inicial por falta de balón, que envió Carlo Ancelotti tras el sensacional gol en propia puerta de Courtois. La ilusión del equipo de González dura cuatro minutos. El bueno de Joan García, que había contrarrestado todos los (modestos) intentos blancos, hace un lío y abre la brecha que Vinícius Se convierte en un abismo con una asistencia a Rodrygo y un gol, antes de que Mbappé convierta un penalti generado por la exuberancia de Endrick. La final está 4-1 y, por exigente que sea, el Bernabéu aplaude con convicción.
el partido
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Fue conmovedor el minuto de contemplación que todo el estadio brindó a Totò Schillaci, una leyenda que supo superar todos los límites. Con la vista puesta en el derbi contra el Atlético de la próxima semana, Ancelotti realiza algunos cambios en la formación habitual, colocando a Tchouameni en el centro de la defensa y devolviendo a Arda Guler al tridente con Vinicius en el banquillo. Los catalanes se refugian entonces en la estructura compacta que tan bien les ha deparado (7 puntos en tres partidos), con una línea de cinco atrás que se convierte en cuatro en la fase sin posesión. Con estas premisas, el desarrollo del partido es fácilmente predecible: la Real firmemente en campo contrario, intentando con la clase de sus fenómenos abrir una ventana de oportunidad. El primero lo encontró Mbappé en el minuto 11, que se internó por el lado de Guler pero no logró dar fuerza a la conclusión en el partido. En general, el gran problema de los blancos en la primera parte es la falta de precisión. De hecho, todos los tiros son bastante centrales, por lo que, por muy potentes que sean, favorecen las paradas de Joan García. Es lo que ocurre cuando Fran García lo intenta desde lejos (19′), cuando Mbappé lo intenta desde la frontal tras un buen toque de Rodrygo (21′) y el mismo escenario se materializa con el disparo de Bellingham en el minuto 37. Mientras continuaba la acción, Puado intentó el gol de su vida, intentando sorprender a Courtois con un globo desproporcionado. Una acción que deja claras las dificultades del Espanyol para llegar a ser peligroso.
la recuperación
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La segunda mitad comienza con un planteamiento diferente. Romero toca el poste con un disparo desde 25 metros que Courtois no pudo evitar, Bellingham responde pero aún enmarca la forma de Joan García. En el minuto 54 sucede lo imponderable: un lanzamiento larguísimo para Carreras, que controla el área y apenas logra enviarla al centro desde la línea de fondo; El portero belga se opone torpemente, el balón le toca el pie y entra en la red. Se podría esperar legítimamente que el Real Madrid esté en desorden, recién salido de la victoria sobre el Stuttgart acompañada de abucheos. Ancelotti teme algo así, inmediatamente manda a Vinicius al campo y los españoles logran empatar a los cuatro minutos. Bellingham recupera un balón precioso en el área y lo toca hacia Carvajal, Joan García imita a su colega haciéndolo escapar y el lateral sólo tiene que empujarlo sobre la línea. La Real aumenta el ritmo y se desequilibra, el Espanyol corre el riesgo de recuperar la ventaja con Carreras, que entra al área y dispara, encontrando la oposición de Courtois (68′). Justo en el momento en que suenan los primeros pitos, Rodrygo saca del apuro a los blancos: el balón exterior de Vinicius es dulce, su compatriota de llano apoya la remontada en el minuto 75. Vinicius, sin embargo, decide que ha llegado el momento de ponerse al frente de esta velada: excluido, entra y favorece la remontada. Luego la armadura. Mbappé corta al Espanyol en la reanudación y envía a portería a su compañero, que pasa el balón a Joan García (78′). González va a por todas, pero ya es demasiado tarde. En el final hay espacio para Endrick, que enloquece a Romero: el agarre continúa por varios metros y continúa dentro del área, momento en el que el joven se deja caer y gana el penalti. Mbappé lo convierte y le regala al Real Madrid su 38º partido consecutivo sin perder en La Liga. Prácticamente un campeonato entero.
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