
La doble vida del pívot francés que Vince Carter saltó del aire para marcar en Sídney 2000: pasó a los anales como “le dunk de la morte”. A partir de entonces las vías del gigantesco centro francés se descarrilaron…
Siempre hay alguien en el lado equivocado de la historia. Todo gesto deportivo que se convierte en leyenda requiere de su “víctima”, la que es incapaz de interponerse entre el héroe y la hazaña, la que concede el gol, el gol, la canasta, que entran en el imaginario colectivo. También le pasó a Frederic Weis. Di su nombre y cualquier aficionado al baloncesto te dirá sin dudarlo “ese gran francés al que Vince Carter le arrancó la cabeza durante el mate más famoso de la historia de los Juegos Olímpicos”.

