
Mi marido (75 años) vive desde hace unos diez meses en una residencia para personas con demencia.
Como cada mañana abro carenel expediente de atención digital: “ALARMA. El señor se portó muy mal anoche. Se negó a quitarse la dentadura postiza antes de irse a dormir. Y él mantuvo su negativa. NO le salieron los dientes. Las cosas se calentaron. Llamó a la enfermera “perra estúpida” y la echó de la habitación”.
Sólo llamé para decir que el señor todavía tiene todos sus dientes y muelas.
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