
“No se me puso la piel de gallina, pero sí una tensión sana. Esa tensión la convertimos en muy buena energía”, dice Correia después en las catacumbas del Gelredome. “La cabeza está fuera de lugar. La resiliencia que mostraron los muchachos al final es algo bueno para el futuro”.
¿El hombre del partido?
Danny Bakker valió el oro para Telstar con dos goles. El centrocampista, que no tiene fama de goleador, disfrutó del ambiente y del maravilloso césped. “El fútbol se respira en el césped normal. Jugar en estos estadios es, en última instancia, el objetivo. Con el debido respeto, pero el césped artificial no pertenece al fútbol profesional. Por eso fue maravilloso jugar en esta alfombra y marcar dos goles”, dijo Baker.



