El hombre hambriento que robó a un repartidor de comida debe ir a la cárcel

El joven de 22 años que robó el pasado mes de agosto a un repartidor de comida en Emmen ha sido condenado por el tribunal de Assen a quince meses de prisión, ocho de los cuales son condicionales. El hombre tenía mucha hambre cuando cometió el robo, según dijo el veinteañero al juez hace dos semanas.

El hombre que se quedó en Emmen el año pasado llevaba días sin comer. El dinero que tenía lo gastó en tabaco. El hombre hizo un pedido grande en una cafetería y esa misma noche hizo que el repartidor fuera al Rolderbrink de Emmen.

El repartidor de comida se vio obligado a tirar la comida al suelo con un arma falsa. Luego, el ladrón se fue con la comida y el dinero del repartidor de 20 años. El hombre comió algunas patatas fritas y bocadillos en un banco del barrio de Bargeres. El resto se lo llevó a su alojamiento.

Fue detenido junto con otro hombre. Más tarde resultó que no tuvo nada que ver con el robo.

El joven de 22 años fue condenado por extorsión y tenencia prohibida de armas. Lucha con un pasado triste y desórdenes. Necesita ser tratado por eso. El juez considera que el veinteañero, al cometer un robo, ha creado una gran sensación de inseguridad en la sociedad. La sentencia es igual a la demanda del Ministerio Público.



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