
“Cállate o te arrancaré la cabeza”. Un empleado de un mayorista que el año pasado había amenazado de esta manera a su jefe fue despedido sumariamente. Pero, como parece ahora, eso estaba injustificado. Según el juez del tribunal de distrito, aunque el comentario podría haber parecido amenazador y podría calificarse de transgresivo, el empleador debería haber hecho más esfuerzos por comprender el contexto.
ttn-es-42
