
Al menos quince personas murieron y 25 resultaron heridas en un tiroteo en una facultad de la Universidad Carolina de Praga, la capital checa. El tirador, David Kozák, de 24 años, se suicidó tras la tragedia. Unas horas antes de la masacre, el estudiante también mató a tiros a su padre. Según diversas fuentes, Kozák era un estudiante diligente, pero también tenía problemas psicológicos. En el canal de mensajería Telegram, el veinteañero se quejó de su “vida miserable” y escribió, entre otras cosas, que “siempre quiso matar a alguien”.
ttn-es-34
