
La música pop de vanguardia se encuentra con la música clásica contemporánea. Spoiler: el concepto funciona.
Una de las muchas injusticias del mundo de la música es que Arone Dyer no sea ya mucho más conocido. El artista estadounidense está involucrado en muchos proyectos que pueden describirse en el sentido más amplio como música pop poco convencional. En el primer año de la pandemia, entró en contacto con el conjunto clásico europeo Stargaze, que ya ha trabajado con grandes nombres como Nils Frahm y Julia Holter. Con el colectivo de orquesta de 13 integrantes, Dyer grabó canciones nuevas y antiguas que vio poco potencial para ser implementadas en otros contextos de banda.
El resultado es una mezcla sofisticada de diseños pop experimentales y clásicos modernos. Varios instrumentos de viento, cuerdas y un piano lleno de acordes menores garantizan una estética sonora a menudo voluminosa, a veces divertida, pero siempre elegante. Vocalmente, Dyer se aventura a las alturas más altas, líricamente a las profundidades más profundas: la conmovedora pieza para piano “Carwash”, también estilísticamente una tragicomedia, recuerda a su difunta madre. “Define”, por otro lado, está dedicada al inquietante ritmo rápido del sexo y el amor en la era digital. Un álbum exigente que merece atención.

