
Aunque ambas investigan el corazón, estas dos pruebas resaltan aspectos diferentes del mismo. Las aclaraciones del profesor Piepoli
Debido a la gran importancia que tiene en el funcionamiento de todo el organismo, el corazón está sometido a estrés durante toda la vida numerosos controles, cuya cantidad aumenta si tienes patologías. Las pruebas cardíacas más comunes son el electrocardiograma y el ecocardiograma que, a pesar de tener como objeto de investigación el mismo órgano, presentan algunas diferencias significativas. Intentemos entender cuándo conviene someterse a uno u otro.
El ECG resalta el ritmo.
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A diferencia de otros músculos, el corazón tiene la capacidad de activarse eléctricamente y trabajar de forma independiente. El electrocardiograma (o, más simplemente, Ecg) detecta la actividad eléctrica de este órgano y la informa de forma gráfica en papel. “El ECG resalta laactividad eléctrica de las válvulas del corazón, es decir, las aurículas y los ventrículos, no sólo cuando se activan, sino también cuando se relajan. Por tanto, esta prueba detecta las condiciones eléctricas del órgano, mostrando si el ritmo con el que bombea sangre es normal o está alterado. En la base de cualquier alteración pueden haber problemas que dependen del propio corazón, como ritmos anticipados o retrasadoo que se originan en otros lugares, por ejemplo, enfermedades coronarias”, explica el Profesor Massimo Piepoli, jefe de la Unidad Universitaria de Cardiología Perioperatoria y Rehabilitación del Irccs Policlínico San Donato de Milán. El ECG también se utiliza para controlar periódicamente el funcionamiento de marcapasos Y desfibriladores implantables en pacientes que usan dichos dispositivos.
El ecocardiograma muestra la forma y función.
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El ecocardiograma es una investigación más profunda que el ECG. Gracias a él es posible observar la forma del corazón y entender cómo funciona. Por tanto, da la oportunidad de ver bien las distintas partes de este órganocomo las cámaras auricular y ventricular y el 4 válvulas cardíacas: el tricúspideque conecta la aurícula derecha y el ventrículo, el mitralque conecta la aurícula izquierda y el ventrículo, el pulmonarque desemboca en la arteria pulmonar, y laaórtico, que une el corazón a la aorta. “El ecocardiograma también permite observar la la sangre fluye, resaltando en rojo los que entran al corazón y en azul los que salen del corazón”, añade el profesor Piepoli. A menudo el último examen se realiza después de un ECG que generó sospechas, por ejemplo insuficiencia cardíaca, inflamación del endocardio o cardiopatía congénita. También se puede utilizar para aclarar la naturaleza de un soplo detectado durante un examen médico o para evaluar las consecuencias de una sospecha de isquemia. Una variante del ecocardiograma es laecocardiograma transesofágico, en el que se inserta una pequeña sonda desde la boca hasta detenerse a nivel del esófago. Gracias a él se puede evaluar con mayor precisión la Daño a válvulas, aurículas y ventrículos..
También se pueden hacer bajo estrés.
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Control rutinario en visitas de fitness deportivo, El ECG se puede realizar en reposo o bajo estrés.. Además, es posible controlar la actividad eléctrica del corazón incluso durante períodos prolongados con elECG dinámico (o según Holter), que permite registrar el ritmo cardíaco hasta por 72 horas en un dispositivo del tamaño de un teléfono celular que se sostiene a la altura de la cintura. Especialmente en personas que padecen miocardiopatía o insuficiencia cardíaca, durante el ECG de esfuerzo se realiza la medición de los gases respiratorios, realizando así la prueba cardiopulmonar; Esta prueba también es útil para que los deportistas jóvenes optimicen su programa de entrenamiento. El ecocardiograma también se puede realizar bajo estrés, especialmente para observar si anomalías sospechadas no presentes en reposo ocurren cuando el corazón trabaja a un ritmo más alto o para comprender si las enfermedades cardíacas leves empeoran si se requiere un mayor esfuerzo del órgano. “Ambas pruebas son inofensivas, bien tolerado y fácil de realizar. El ECG, para el que es suficiente la presencia de una enfermera, dura unos minutos, mientras que el ecocardiograma, que requiere la presencia de un especialista, dura de 20 a 45 minutos”, concluye el profesor Piepoli.
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