
El Uruguay sudamericano ha entrado en una crisis de gobernancia debido a un escándalo en torno a un pasaporte emitido a un narcotraficante buscado internacionalmente. El sábado dimitieron el ministro del Interior, un alto funcionario de su departamento y un asesor del presidente Luis Lacalle Pou. Su salida se produce tras la dimisión del Ministro de Asuntos Exteriores el miércoles pasado, informó el domingo la agencia de noticias Reuters.
La cuestión se centra en el joven uruguayo Sebastián Marset, apodado el ‘Narco Milenial’, sospechoso de contrabandear toneladas de cocaína desde Sudamérica a Europa. Marset logró obtener un pasaporte uruguayo mientras estaba detenido en los Emiratos Árabes en 2021 por falsificación de documentos.
El espinoso tema se convirtió en un escándalo en toda regla cuando la semana pasada se filtró una conversación telefónica entre el canciller Francisco Bustillo y su secretario de Estado. En él parecía proponer que se mantuvieran las pruebas fuera de la investigación sobre la cuestión del pasaporte. El Secretario de Estado ya había sido advertido previamente de que Marset era “peligroso”. Bustillo se defendió en rueda de prensa diciendo que nadie sabía dónde estaba Marset cuando solicitó el pasaporte y que no pasó nada ilegal.
Marset es buscado en Uruguay, Paraguay, Brasil y Estados Unidos por tráfico de drogas a gran escala y lavado de dinero y está en la lista de arrestos de Interpol. También se le acusa de estar detrás del asesinato de un fiscal de Paraguay. En julio de este año, Marset logró escapar de las manos de más de 2.200 investigadores y policías en Bolivia, que habían abierto una persecución internacional en su contra.
