
Con el álbum no. nueve, Darren Cunningham manifiesta su condición de figura destacada de la música electrónica experimental.
Darren Cunningham es uno de los músicos electrónicos que, desde el primer momento, han dicho adiós al sistema de referencia de clubes del que proceden. Como actriz, desde hace casi 20 años es exponente de una vanguardia electrónica que está por encima de la funcionalidad y va mucho más allá de todos los géneros. La referencia más clara fue el álbum LAGEOS de 2018, en el que manipuló y deconstruyó los sonidos de la London Contemporary Orchestra, para luego volver a la agenda con KARMA & DESIRE (2020) y el EP “Dummy Corporation” (2022).
El sencillo de prelanzamiento “Push Power (a1)”, una especie de tema house downtempo, es engañoso; la mayoría de los temas del noveno álbum LXXXVII simplemente no tienen un ritmo directo. La actriz pone música a una partida de ajedrez en el álbum: una metáfora de los esfuerzos intelectuales que conducen a la creación de estas complejas construcciones sonoras. La actriz toma elementos de la música bass, el garage británico, el ambiente oscuro y el techno y los combina en temas distópicos de color gris oscuro que están atrapados en un espacio reverberado.
Parecen muy diferentes en su efecto: “Azd Rain (g1)” suena como acid house fuera de control, “Pluto (a2)” quedaría bien en el piso principal de Berghain, “Green Blue Amnesia Magic Haze (d7)” Es un dron subsónico con acompañamiento de caja de música.
