
Y este desafío ha colocado a las universidades en una encrucijada: «Decidir si adoptar una actitud “prudente”, defensiva, que contenga costes pero también ambiciones; o seguir una política de expansión y reorganización, aceptando invertir, y por tanto asumir riesgos, para abrir nuevas perspectivas”.
Ya con motivo del anterior Plan Estratégico (2019) la Universidad Católica optó, “por confianza motivada”, por el “camino del crecimiento”. Los números lo confirman. En materia de docencia, del 2013-2014 al 2022-2023 los estudiantes de carreras de tres años, maestrías y ciclo único «pasaron de 36.775 a 42.287, con un aumento del 15%, asociado a una reducción del 21% de estudiantes fuera de carrera. , fruto de políticas específicas de apoyo y tutorización”.
En el ámbito de la investigación, el indicador de capacidad de captación de fondos ha crecido significativamente: «En 2022, el valor de la “Cartera de Investigación”, es decir, el volumen total de proyectos activos en el año, fue de 122 millones de euros, para 1.316 proyectos”. Cabe señalar también que más de 40 docentes de la Universidad Católica “se ubican entre el 2% superior del ranking mundial en sus disciplinas”.
En cuanto al proceso de internacionalización, «hay 37 dobles titulaciones y los estudiantes internacionales matriculados en titulaciones se han duplicado en los últimos cinco años. La comunidad de estudiantes extranjeros matriculados en Cattolica, considerando todos los años de la carrera, es de aproximadamente 3.000 unidades, con 165 nacionalidades representadas y estamos en el sexto lugar de Europa por el número de estudiantes salientes”.
No ha faltado planificación en cuanto a espacios se refiere en los últimos años. «En la sede de Milán, la “conquista” del Cuartel Garibaldi ha dado un paso decisivo con el inicio, en 2023, de las obras de renovación del ala Santa Valeria, que se espera que concluyan a tiempo para poner a disposición nuevos espacios a partir del segundo semestre del curso académico 2024-2025”.




