AP Boston (Estados Unidos)
Actualizado
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Este año, los Premios Ig Nobel celebraron indagaciones científicas cómicas que, aunque a menudo parecen absurdas, promueven la reflexión. La ceremonia se llevó a cabo el jueves en la Universidad de Boston , donde varios investigadores de diferentes partes del mundo fueron reconocidos por sus trabajos innovadores y, a veces, peculiares.
Uno de los estudios más destaca fue realizado por un equipo japonés que se propuso averiguar si pintar a las vacas con rayas similares a las de una cebra podría ayudar a reducir las picaduras de moscas . Tomoki Kojima, líder del estudio, indicó que después de cubrir a las vacas con cinta adhesiva y pintarlas con rayas blancas, notaron que estos animales atraían menos moscas . A pesar de la curiosidad generada, Kojima admitió que implementar esta técnica a gran escala presentaría ciertos retos.
Otro grupo de investigadores de Europa se sumó a los premiados por descubrir que el consumo moderado de alcohol puede mejorar, en algunos casos, la capacidad de una persona para hablar un idioma extranjero . Esta investigación, aunque risueña, apunta a cómo factores externos pueden influir en la habilidades lingüísticas de los hablantes.
Los Premios Ig Nobel , que celebran su 35ª edición, son organizados por la revista Annals of Improbable Research . La revista destaca investigaciones que no solo hacen reír a la gente, sino también invitan a pensar. La ceremonia se traduce en una experiencia entretenida que abunda en creatividad e innovación, y siempre se celebra semanas antes de que se anuncien los Premios Nobel reales.
La gala comenzó con la tradición de lanzar aviones de papel desde el público hacia el escenario. Este año, varias personalidades que han ganado el Nobel, como Esther Duflo , quien fue reconocida por su trabajo en la lucha contra la pobreza, leyeron discursos en honor a los nuevos galardonados. La combinación de seriedad con humor le da un aire especial a la ceremonia.
Además de los premios, hubo una mini-ópera que ilustraba las experiencias de los gastroenterólogos y sus pacientes, en línea con la temática del año: la digestión . Este toque creativo permitió que los asistentes reflexionaran sobre los diversos retos de salud de manera ligera y amena.
Una sección de la ceremonia destacó el desafío de la conferencia de 24 segundos , donde los investigadores tuvieron que explicar sus trabajos en menos de medio minuto. Entre ellos, Gus Rancatore , quien hizo una divertida demostración de cómo disfrutar un cono de helado , y Trisha Pasricha , cuya investigación se centró en el uso del celular en baños y su relación con las hemorroides . Un interviniente divertido animaba el evento pidiendo a los oradores que se detuvieran si se extendían demasiado.
Otros investigadores aclamados incluyeron a un grupo de India que estudió el impacto de los zapatos malolientes en la experiencia de usar un estante para zapatos y a un equipo de Estados Unidos e Israel que exploró si ingerir Teflón podría aumentar el volumen de los alimentos. También se reconoció a un equipo internacional que investigó el efecto del alcohol en la habilidad para volar de los murciélagos .
“Es un gran honor para nosotros,” expresó Francisco Sánchez , uno de los investigadores que examinó a los murciélagos ebrios . Los hallazgos mostraron que, al igual que los humanos, los murciélagos mostraron un descenso en su capacidad de vuelo y ecolocación tras consumir alcohol, lo que reveló paralelismos interesantes entre ambas especies.
Un momento particularmente festivo fue cuando un grupo de investigadores europeos se presentó en la gala con indumentarias extravagantes, incluyendo un disfraz de bola de queso mozzarella . Este grupo fue premiado por su estudio sobre la física de la salsa para pasta , y culminaron la presentación repartiendo tazones de pasta a los asistentes. La mezcla de honor y diversión se sentía palpable a lo largo del evento.
La esencia de los Premios Ig Nobel radica en su capacidad para resaltar lo absurdo en la ciencia, desafiando las normas establecidas y brindando una plataforma donde la risa y la reflexión coexistente. Al fin y al cabo, cada descubrimiento, por muy trivial que parezca, representa un paso hacia un mejor entendimiento del mundo que nos rodea.